
El crowdsourcing es una variedad de teletrabajo mediante la cual empresas u organizaciones reducen costos tercerizando tareas o proyectos a multitudes anónimas, solicitando ideas o contribuciones a través de portales web intermediarios.
Es decir, dan la posibilidad de que la muchedumbre (crowd) sea la fuente de soluciones (sourcing) para un problema concreto.
Es un método novedoso con muchos beneficios pero que podría tener también algunos inconvenientes.
Por ejemplo, las compañías podrían estar lucrando y ofreciendo a cambio poca o ninguna compensación a quienes contribuyen con ideas o soluciones, algo así como la explotación del trabajador. Sin embargo, algunos sostienen que los beneficios superan ampliamente los riesgos.
La dinámica es la siguiente: mediante el cobro de una tarifa, los portales intermediarios seleccionan las mejores soluciones para cierto problema o proyecto planteado por una organización, y se encargan de realizar el pago a la idea más ingeniosa.
Si las tareas no requieren de expertos calificados, entonces la remuneración es por lo general bastante minúscula.
Gracias al crowdsourcing han surgido distintos sitios web que ofrecen trabajo a millones de personas, pero no necesariamente mucho dinero a cambio.
En ellos la gente aporta soluciones a planteos científicos, filantrópicos, o cuestiones tan sencillas como la traducción de un párrafo de texto a otro idioma.
Para algunos la retribución es en metálico. Para otros en forma de experiencia.
Para completar lo novedoso del tema, la OMPI todavía no ha recibido orden de los países miembros para abordar los temas de derechos de autor. En todo caso, aconseja asesorarse con un letrado especialista en propiedad intelectual.
De todas maneras, lo habitual: si sobreviene el temor al abuso, asegurarse de que el proyecto de crowdsourcing sea interesante como para participar. De lo contrario, descartarlo.
Tags: compañías, crowdsourcing, empresa, OMPI, propiedad intelectual, teletrabajo


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